CancúnDestacadas

Nombran a monseñor Gustavo Rodríguez Vega administrador apostólico de la Diócesis Cancún-Chetumal

26views

Cancún.- La Diócesis de Cancún-Chetumal inició una etapa de transición institucional tras el fallecimiento de su obispo fundador, monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, ocurrido el pasado 22 de enero de 2026, y el nombramiento de monseñor Gustavo Rodríguez Vega como Administrador Apostólico de la sede vacante.

La designación fue realizada directamente por el Papa León XIV y notificada a través de la Nunciatura Apostólica en México, mediante el Decreto Prot. N. 638/2025, emitido por el Dicasterio para los Obispos. El objetivo principal del nombramiento es garantizar la continuidad y estabilidad pastoral de la diócesis durante el periodo de transición.

Monseñor Elizondo Cárdenas encabezó la Iglesia católica en Quintana Roo durante 21 años, primero como obispo de la entonces Prelatura Cancún-Chetumal a partir de 2004 y posteriormente como primer obispo de la diócesis, erigida en 2020. Falleció a los 76 años en la ciudad de Mérida, Yucatán. Tras su renuncia en diciembre de 2025, había sido nombrado administrador apostólico para conducir el proceso de transición episcopal.

Su gestión fue clave para el fortalecimiento de la vida pastoral en una región caracterizada por el crecimiento turístico acelerado, la diversidad cultural y los desafíos derivados de la migración y la secularización. La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) expresó sus condolencias y reconoció a Elizondo Cárdenas como una figura fundamental en la historia eclesial del sureste del país.

Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán desde 2020, asumirá de manera temporal la administración de la Diócesis de Cancún-Chetumal hasta el 27 de febrero, fecha en la que monseñor Salvador González Morales, previamente nombrado obispo titular, tomará posesión canónica.

Durante este periodo, Rodríguez Vega será responsable de coordinar el gobierno eclesiástico, asegurar la vida sacramental y preparar la transición para la nueva etapa pastoral. Su doble encomienda refleja la confianza del Vaticano en su experiencia y capacidad de gestión en un momento especialmente sensible para la comunidad católica local.