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Limpiezas de playas transforman mentes

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Cada vez son más las personas que se suman.

Por Alejandro García > Quequi

Cancún. La limpieza de playas suele presentarse como una acción inmediata, visible y necesaria, pero para organizaciones como Ecocaribe OSC su verdadero valor no está en los kilos de basura retirados, sino en la transformación de conciencia que ocurre entre quienes participan, explicó su directora general, Jossy Zamora Gómez.

Insistió en que estas jornadas funcionan menos como brigadas de recolección y más como “un salón de clases itinerante” donde la educación ambiental sucede de manera natural, directa y sin discursos abstractos, y la experiencia lo confirma: mientras una charla sobre reciclaje en un auditorio difícilmente convoca a alguien, una limpieza de playa puede reunir hasta 300 personas dispuestas a escuchar, aprender y cuestionarse sus hábitos.

Zamora Gómez lo resume con claridad: limpiar es solo el primer paso, el impacto real ocurre cuando, entre bolsas de PET, tapas, unicel y restos de fiestas en yates, se abre la conversación sobre el origen de esos residuos, el consumo diario y las decisiones que cada persona toma al ir al supermercado o al organizar una salida al mar.

Mencionó que, después de una década limpiando Playa Tortugas —un punto crítico donde los desechos reaparecen cada semana—, la activista tiene claro que el problema no se resuelve recogiendo basura, porque esta vuelve a llegar. Lo que sí cambia, dice, son las mentes de quienes participan: “Quizás yo no puedo cambiar lo que hacen muchas otras personas, pero puedo cambiar las 30 mentes que van a nuestras actividades, y eso es lo relevante”.

La situación se agrava en ecosistemas más frágiles, como los manglares y cenotes, donde Ecocaribe realiza limpiezas junto con el proyecto Gokayak Cancún; ahí, la basura deja de ser solo un problema visual y se convierte en una amenaza directa para la fauna.

Entre raíces y canales estrechos, los voluntarios encuentran botellas de PET, cascos de construcción arrastrados por obras cercanas, chalecos, globos provenientes de embarcaciones recreativas y, sobre todo, enormes cantidades de líneas de pesca; destacó que, en una sola jornada reciente, retiraron 200 metros de estas cuerdas en apenas una hora.

Para Ecocaribe, una limpieza de playa no es un evento aislado ni una foto para redes sociales. Es una herramienta pedagógica, una puerta de entrada a la educación ambiental y un recordatorio de que la solución no está en recoger basura eternamente, sino en evitar que llegue ahí. La arena limpia dura unas horas; la conciencia transformada puede durar toda la vida.