
Buscan evitar que colapse capacidad del municipio.
Por Alejandro García > Quequi
Cancún. El Instituto Municipal de Planeación de Benito Juárez trazó el mapa crítico que definirá el crecimiento de Cancún durante el próximo medio siglo, en una maniobra institucional que busca frenar la densificación desmedida y la carencia crónica de servicios públicos en la zona urbana.
Héctor Sánchez Tirado, titular del Implan, confirmó que la actualización del Programa Municipal de Desarrollo Urbano ingresó a la fase estratégica de zonificación, tras superar la etapa de diagnóstico.
El reajuste al calendario responde a la necesidad de homologar los parámetros de desarrollo con las disposiciones del Programa de Ordenamiento Ecológico Local, mecanismo legal para evitar que el despliegue inmobiliario colapse la capacidad del municipio.
“Estamos brincando un poquito ya la etapa de diagnóstico. Tenemos pensado ya que el siguiente taller general sea en octubre, tener el tercer taller, y continuamos con los trabajos con todos los sectores”, declaró Sánchez Tirado sobre las pautas del proceso.
El reordenamiento enfoca sus focos de atención en áreas hiperdensificadas y sectores de alta complejidad del cuadro urbano: el centro tradicional, las avenidas Yaxchilán, Nader y Tulum, además de polígonos con particularidades operativas como Puerto Juárez, Puerto Cancún y la Zona Hotelera.
La exigencia central impuesta al sector inmobiliario obliga a que cualquier autorización de edificación vertical o aumento de volumen esté condicionado al tendido efectivo de infraestructura básica, específicamente redes de agua potable, drenaje sanitario, plantas de tratamiento y suministro de energía eléctrica.
“En noviembre o diciembre será la consulta pública y estar publicando el Programa Municipal en enero o febrero”, precisó el titular del Implan al delinear el cierre del calendario técnico y la entrada en vigor del nuevo marco regulatorio.
Bajo la asistencia técnica de la agencia ONU-Hábitat, el plan técnico del municipio plantea sustituir el modelo de dispersión periférica por el concepto normativo de “ciudad de proximidad”.
Esta métrica busca concentrar equipamiento público, comercios y áreas laborales a un radio de recorrido máximo de 15 minutos a pie, en bicicleta o mediante transporte colectivo, conteniendo la expansión desordenada del manchón urbano sobre la selva maya.



